COMO COLIBRÍES Y MARIPOSAS: PALABRAS (Autora invitada: Aktis Vázquez Fuente)

UNA FAROLA, COBALTO Y OBSIDIANA

Si mi mirada de obsidiana te cortó el aliento

tu sonrisa nerviosa se bebió todo el mío,

y el cobalto de tus ojos me envolvió con su intriga,

y mi mirada oscura te besó en las mejillas.

El tiempo se hizo el cono de luz de la farola.

La distancia era una bailarina en la noche suspendida.

Nuestras sangres acompasaron los latidos

cuando tu mano le hizo cuna a mi quijada,

cuando mi mano le hizo hebilla a tu cintura.

Nuestras dos suavidades se encontraron

en la ternura desconocida de aquel beso,

que las estrellas celebraron complacidas;

que la noche arropó como un tesoro

y que el silencio envolvió haciéndole nido.

Te miré caminar llevándote el secreto.

Yo me di media vuelta y caminé mi asombro

y de aquél beso nunca más hablamos,

pero algo de las miradas se nos filtró al sin tiempo;

algo de ti y de mí, que engarzado esa noche,

fue un regalo de amor al universo.

Diciembre 1977

UNA ESCOBA PARA MIS HOJARASCAS

Barro los minutos

con las hojas de la tarde,

con el polvo,

quiero barrer con ellas

los miedos, mis enfados.

¿Qué barro?

Las certezas, las dudas,

razones de los frágiles principios.

Siento que al barrer la calle

barro también

mi corazón sitiado.

Detrás de la hojarasca

surge libre tu imagen

y danzo con la escoba.

Con tus ojos, tu risa y

con tu sombra,

barro las hojas secas

para saberte ahí;

para sentirte

en una danza amorosa

de crepúsculo, añoranzas y de hojas.

Primavera 2001

LA QUIETUD QUE RESPIRA MI SANGRE

La mejilla sobre el puño,

el corazón frente al viento;

la mirada arrinconada entre bosque bajo cielo

y sin hallar el lugar de su quietud

la sangre fluye, como torrente desolado.

Respiramos

corazón, mejilla, sangre, puño

respiramos

azul, verde, espiga, bermellón.

Piel de cielo, sangre verde.

Respiramos y aparece la quietud

que se tiende sobre la brisa de la tarde

hasta el punto más lejano del ocaso

y en el centro del corazón que late.

Septiembre 2004

EL OLOR DEL OLVIDO

Huele a noche bañada de rocío sin tiempo

con fragancia de besos que se comió el silencio.

Huele a osadía vencida por ausencias y miedos,

huele a pasión que ya no pudo respirar más anhelos.

¿Que a qué huele el olvido?

Que se yo, el olfato de mi sombra sólo huele hacia el frente.

Si huelen todas las esencias de la vida sutiles y embriagantes,

así huele la luz, lo verde, huele el azul intenso.

Alquimia universal de los aromas

que transmuta en versos el olor de la derrota

del olvido y del tiempo.

ABRIL 2022

Autora: Aktis Vázquez Fuente

Puedes conocer a nuestra autora invitada en la siguiente entrevista realizada recientemente en nuestro canal de Youtube, en «Encuentro con una autora», donde nos presenta su libro publicado «Las puertas de la libertad».

7 Comments on “COMO COLIBRÍES Y MARIPOSAS: PALABRAS (Autora invitada: Aktis Vázquez Fuente)

  1. ¡UAU! Que lindo se siente leerme y reconocerme desde una mirada tan desconocida para mi. Mil gracias, mil veces! Les mando un gran abrazo a pleno corazón y que la Luz brille siempre a tu espalda❣️🫶

    Le gusta a 4 personas

  2. Gracias mi querida Atkis por regalarnos estos poemas maravillosos. Son tan bellos que me resulta muy difícil quedarme con tan solo una estrofa. Pero: ¿Que a qué huele el olvido?/Que se yo, el olfato de mi sombra sólo huele hacia el frente/ […] Alquimia universal de los aromas/
    que transmuta en versos el olor de la derrota/ del olvido y del tiempo. Estos versos, y tu cariño nunca serán olvido o derrota. Gracias por tanto, por todo. Eres luz y vida, un abrazo a pleno corazón y ya sabes: «hasta el infinito y más allá». 🙂

    Le gusta a 2 personas

  3. … así huele la luz.

    Me quedo con esto.

    Gracias Submarino, y gracias mil a Aktis. Porque es cierto, así huele la luz.

    «Seres de luz»

    Firmado: @fnikon

    Le gusta a 1 persona

  4. Maravillosa poesía. De todos ellos, mi preferido es:
    UNA ESCOBA PARA MIS HOJARASCAS
    Barro los minutos
    con las hojas de la tarde,
    con el polvo,
    quiero barrer con ellas
    los miedos, mis enfados.

    En esta primera estrofa me has hecho vivir la soledad del reloj, cuando las horas no pasan y la esperanza de que con un gesto tan sencillo (metafórico o no) como barrer, se esfumen los miedos, los enfados… Querer salir de ese estar monótono.

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