Por eso las castiga dios…

Otra vez la vecina invitó a un hombre a pasar la noche en su casa. Ví un auto extraño en su entrada, pudiera decir que es prostituta pero no cobra por revolcarse en la cama con ellos.

Disfruta pecar, vistiéndose con las faldas cortas y tacones altos. Y ni siquiera disimula; he salido en las madrugadas para pararme cerca de su ventana y escuchar con claridad las ruidosas relaciones sexuales que sostiene con alguno de sus novios.

Yo cada domingo, como hoy, voy a confesarle al padre Odelino, en nombre de ella. Rezo por ella y le pido a dios que la perdone, porque va encaminada, directo a pagar una penitencia eterna en las flamas del infierno.

Es tan provocadora que, he visto como los ojos de mi esposo se desvían a sus escotes cuando la vemos por las tardes llegar del trabajo.

Aunque claro, entiendo la debilidad de los hombres. Ellos no son como nosotras, son menos inteligentes y caen en las tentaciones, tienen sus corazones tan blandos que se enamoran a diestra y siniestra.

Y claro, hay algunos que se van por la carne, las pieles jóvenes, los perfumes dulces, pechos grandes y caderas anchas, la mayoría son así, y mi vecina lo sabe bien. ¡Oh dios! espero que algún día la pueda llevar a la iglesia para que redima sus malos actos.

El padre Odelino, me ha pedido que la invite. Que él la puede ayudar a salvarse. Pero me da mucho miedo que la maldad de la mujer sea tan enfermiza que pueda tentar al padre.

Pues a pesar de que es padre, también es hombre, y también puede ser tentado por lo mas banal, que es la carne.

Aunque, en la privacidad de sus aposentos, el padre me ha dicho que él esta muy por encima de fijarse en los cuerpos, sin embargo, ha tenido pensamientos impuros con las mujeres de almas blancas y puras, como la mía. Me lo dijo la vez que me poseyó, por primera vez. Entró dentro de mí con la fuerza de un demonio, él no lo podía controlar al diablo y yo menos, yo que soy una simple mujer, una oveja que sigue el camino de dios.
Era un demonio tan fuerte… ni siquiera mi esposo me había poseído antes con tanta dureza.

Por supuesto, los dos fuimos victimas, el padre Odelino y yo. Ha intentado dominarlo. Voy con él para ser una tentación, como si pelear con el adversario fuera un deporte, practicamos los exorcismos a puerta cerrada; rezamos juntos tomados de la mano e intentamos con el poder de Jesús vencer al enemigo, pero al final, siempre perdemos, y termina poseyendo mi cuerpo a la fuerza. Espero que un día por fin, el pobre padre Odelino sea mas fuerte, y gane la guerra contra la tentación, es como si fuera Adan y yo Eva, dice.

Esta tarde después de misa tendremos una sesión, y aprovecharé para confesarle los pecados de mi vecina. Y de verdad, espero que dios, alumbre su camino para que venga con nosotros, y sino, que el señor todopoderoso, tenga piedad de ella.


6 Comments on “Por eso las castiga dios…

  1. ¡Buenísimo relato Gibran!, «El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra». Si es que hubiera, «algún pecado». Muchas gracias por regalarnos siempre estas joyas, un abrazo enorme y muchos besitos,

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