Revista Submarino de Hojalata número 11

Juntos somos más fuertes y llegamos más lejos.

Alicia Adam

Os presentamos el siguiente número de nuestra revista digital Submarino de Hojalata. Puedes descargártela de forma gratuita tanto en pdf de pliegos como páginas en cada uno de los enlaces.

“Escribir es agregar un cuarto a la casa de la vida.”

ADOLFO BIOY CASARES

Deseamos que les guste, y de ser así, la compartan con sus familias y seres queridos.

Recuerda que es de gran ayuda difundir y comentar los contenidos que te gustan.

Gracias a las personas que han hecho posible que salga otro número de la revista y aquellas personas que siguen nuestras distintas plataformas. Sin ustedes, no sería posible.

Poema para Tau: La fuerza de una felina.

Tau te llamas,

el «León» personifica tu nombre.

En la Sabana nació

donde la majestuosidad,

la elegancia y el respeto

son su bastión.

Y a ti te lo confirió,

dándote la fuerza de una felina.

Aunque amargas dolencias

te lluevan, ¡revélate!

mujer valerosa,

que no se quiebre más tu voz.

Sigue sacando las uñas,

cariño mío, sacude a los demonios

que osan ocupar tu reino.

Continúa siempre sonriendo,

amando,

y protegiendo a los tuyos.

Porque tú reinas

con el valor necesario

para nunca perder

la pasión por vivir.

Tus cálidas palabras

cada domingo son un dulce

bálsamo con las que

sin pretenderlo endulzas

nuestro café literario.

Cada día ruges los embistes

que esta feroz vida te da.

Tú siempre continúa fuerte,

cautelosa y apacible.

Acechando a quien dañarte

intente. En las letras siempre

encontrarás: viajes, aprendizaje

amistad y ¡mil aventuras más!

Nunca olvides que ellas

de todo mal te refugiaran.

Imagen de Engin Akyurt en Pixabay

Aunque la amargura quiera

de furia e impotencia vestirte:

Tau tú lucha, lucha,

¡lucha amiga mía!

Que la vida

bien vivida es el presente

disfrutado, que el hoy

y él ahora es lo que cuenta,

olvida el pasado

que ya no sume.  

Siempre sonríele a la vida

ponte erguida, levanta la vista

y fija firme la meta,

que no se abandone

a otros mundos tu mente.

Que hoy es siempre.

No te falles nunca

así verás dichosa cada día

la hermosa vida que está por llegar,

donde muchos domingos de charlas

y café, ¡nos esperan ya!

Autora: Rebeca Aracil Illan

Derechos de la imagen del león: de Kevin Phillips en Pixabay

Poema dedicado con mucho cariño a una tertuliana de el #caféliterarioderebecaaracil #submarinodehojalata Tau su nombre en Twitter: @TAU84790926

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RESEÑA DE NADIE LLORARÁ MI MUERTE

Título: Nadie llorará mi muerte 

Autor: Rubén García Cebollero

Año de edición: 2021

N° de páginas: 163

SINOPSIS

Cada año la prostitución explota a más de dos millones y medio de personas en el mundo.
Miles, son mujeres obligadas a prostituirse.
Más de doscientas sufren la diaria y cruel explotación en las calles, los prostíbulos o las carreteras de Barcelona.
Una de ellas me cambió la vida.

Nunca he hecho una sinopsis de un libro tomando prestado un párrafo del mismo, pero es que no hay una mejor de Nadie llorará mi muerte que esta presentación que hace su autor, Rubén García Cebollero.

Y es que Nadie llorará mi muerte es una novela negra con un mensaje social muy claro. En ella se nos muestra un universo de personajes, culturas y estilos de vida. La mayoría de ellos no se conoce ni, tampoco, se cruzarán en sus vidas, sin embargo, sí giran en torno a una figura, casi invisible, pero siempre presente: la de una joven albina a la que, sin ella saberlo, se le ha conferido un preciado valor, aunque cada personaje lo hace desde una perspectiva distinta.

Nelson, el protagonista, combina los dos roles de héroe y antihéroe con un espíritu torturado, acompañado siempre del recuerdo de Cuba y con una misión que resolver.

Ángel, un hombre obsesionado por una mujer y por la «suelte negra» que no lo abandona, tal y como le vaticinó la vidente Malgalita, la culona. Y Facu, socio de Ángel, quien cierra esta tríada de almas atormentadas por un pasado que los convirtió en perdedores.

Yvi y Vania, son dos jóvenes que no han podido elegir el rumbo que han tomado sus vidas porque les robaron ese derecho, y por lo que tienen que sobrevivir convertidas en mercancía para unos y en objeto de consumo para otros.

En el lado opuesto o, mejor dicho, en la cúspide de esta pirámide social, Patricio Puchol de Burgos y Marcos Quílez representan, a la perfección, el narcisismo y egocentrismo en los exagerados niveles a los que pueden llegar algunos seres humanos.

Y, cómo no, es obligado mencionar a Malgalita la culona, el peculiar espíritu que se aparece en lonchas de embutido o fiambre e impulsora de toda esta historia de redención o, quién sabe, tal vez, de venganza.

CÓMO ES LA OBRA

Nadie llorará mi muerte es una obra dividida en tres partes y compuesta de 47 capítulos. Además, dispone de una magnífica banda sonora, cuidadosamente enumerada al final del libro, con los enlaces que redirigen al lector al vídeoclip de la canción mencionada en cada capítulo.

En esta novela, lo primero que llama la atención es que está escrita en primera persona y en tiempo presente. Aunque nos vamos encontrando con cambios en la voz del narrador, en los que también puede hablarnos en segunda persona, seguramente, para implicarnos en el tema que está tratando o para hacernos calar su mensaje, y pasa a hacerlo en tercera persona y en tiempo pasado.

El estilo de la obra parece, en ocasiones, el de una prosa poética; sin embargo, su lenguaje es directo y rotundo y, a pesar del lirismo de sus reflexiones, no se pierde en rodeos, contando solo lo necesario. Rubén García Cebollero no se para en descripciones paisajísticas y apenas si las hay físicas. Sin embargo, Nadie llorará mi muerte exhibe una gran riqueza léxica con el uso de jergas y otras formas de hablar el idioma como la de latinoamericanos o la de los gitanos.

El libro, como buena novela negra, ya empieza con mucha violencia y hasta crueldad. Los capítulos, cortos y salpicados de canciones de bellas y nostálgicas letras, se abren con una cita tomada de obras de otros autores, por lo general, también, de novela negra o policíaca. Gracias a lo cual, García Cebollero nos brinda la oportunidad de conocer a muchos más autores.


El paso de un capítulo a otro supone, también, una variación en el relato: siempre hay un cambio de lugar, de estado de ánimo del personaje e, incluso, de tiempo; una táctica perfecta para atrapar el interés. Sobre todo, si tenemos en cuenta que, a medida que se acerca el desenlace, esos cambios van exigiendo más atención al lector. Perderse un par de renglones podría suponer no entender la escena.

MOMENTOS A DESTACAR

Patricio tiene suficiente fortuna como para cambiar los husos horarios, y cambiar el meridiano de Greenwich por la hora cero que él diga. El mundo rota, en todos los puntos del Planeta, hacia dónde a él le apetezca. La gente sabrá lo que él quiera que sepa.

Una metáfora sublime de lo que es la riqueza y el poder.

…pasaba de largo igual que una pantera acecha a una gacela, sin mover un músculo de más, reservando el rugido para el mejor instante, el preciso, el irreversible, cuando la presa ya nada podrá hacer para huir de sus garras.

Rubén García Cebollero utiliza muchos símiles a lo largo de su novela, pero, sobre todo, los que tienen relación con los animales y el mundo salvaje. Es todo muy felino, que, al parecer, lo identifica con el peligro, lo indómito, pero también con el poder o la posición dominante.

La violencia es un fuego que nada extingue. Parece que no queme pero abrasa. Se aviva igual que una ráfaga de viento, inesperado, que reproduce otras violencias anteriores.

Además de la violencia y la crítica social de la novela negra, existe lo lírico: las reflexiones del autor que embellecen la narrativa.

Paco decía que un librero es un transmisor privilegiado, que una novela negra investiga al culpable de un delito, investiga a la sociedad en la que se producen los hechos. Empieza contando un crimen y acaba explicando cómo es esa sociedad.

No iba a ser otro martes cualquiera.

Qué hermoso homenaje para Paco Camarasa. Es un capítulo que no se puede dejar pasar.

Steinke habría querido gritar igual que una cigarra, machacona, alguna objeción. Igual que el sonido del afilador, en la infancia. Que escuchabas pasar. Y que creías que estaba y estaría, ahí, para siempre. Antes. Después.

Hay momentos cruciales, inesperados e imposibles, que el autor añade como un reto al lector, demostrando que es capaz de rizar el rizo.

Desi regaba su orquídea colibrí, de flores blancas y perfumadas. Con la mano derecha sujetaba la regadera. Con la izquierda, la inclinaba para que un chorro cayera por la boca azul del tubo, sobre la tierra del tiesto, donde su planta echaba raíces.

En la obra hay inesperados cambios de escenarios, que parecen estar en polos opuestos con ambientes contrarios. Hay saltos de uno a otro sin ningún tipo de transición llegando a confundir al lector. Cuando se llega a ese momento es que algo muy grande va a pasar.

Y las olas del mar me repitieron que la mía nadie iba a llorarla. Que los ángeles antes fueron demonios. Que puedes elegir cambiar tu vida.

Al final del libro siempre hay algo de añoranza o tristeza. Bien porque el final de la historia sea, de por sí, triste o porque supone la despedida de unos personajes que, a pesar de sus defectos, les hemos cogido cariño. Y es que quién sabe si eso supone no volver a saber de ellos o, como decía Rick en Casablanca, puede ser el comienzo de una gran amistad.

QUÉ ME HA PARECIDO

Rubén García Cebollero ha escrito una novela impresionante por su complejidad. En ella aparece un numeroso reparto de personajes de una gran variedad de culturas. Entre estas, es fascinante encontrarnos con un mundo donde no se discierne lo real de lo mágico y en el que todo lo rige la superstición. Forma parte de la trastienda de la prostitución, en la que hay, también, un mundo que se nos manifiesta sucio, oscuro, decrépito… Ahí está la desesperanza y todo lo que no nos gusta; un mundo que no vemos, pero que es real y que lo tenemos muy cerca.

Toda la novela está llena de simbolismo. Hasta en el más mínimo detalle se puede encontrar un significado. En cada capítulo hay una canción, una cita o, al inicio de cada parte, una cita bíblica que aporta pistas de lo que se va a leer.

Incluso, los nombres que Rubén García Cebollero ha elegido para sus personajes dicen mucho; como el de Patricio; ¿qué mejor manera para llamar a un rico?

Como decía al principio, hay una gran variedad de personajes; el autor controla mucho los tiempos para presentarlos porque siguen apareciendo nuevos hasta bien avanzada la novela. El protagonista se muestra como un justiciero del que García Cebollero nos va dando información a cuentagotas. Es difícil decidir si es un asesino que ejecuta una venganza lenta y sinuosa o si está llevando a cabo una misión por altruismo. A pesar de todo, el autor consigue que se sienta cierta simpatía o compasión hacia él.

No conforme con mantenernos pegados al libro por el desarrollo de la trama, Rubén García Cebollero realiza giros de guión como mazazos intempestivos por lo imprevisible y por lo imposible que nos pueda parecer que continúe la trama sin un elemento primordial. Todas las vueltas de tuerca son de un golpe: una frase corta, cuatro o cinco palabras, como un disparo en nuestra conciencia, para recibir el impacto de la noticia antes de siquiera sospecharlo.

En definitiva, Nadie llorará mi muerte es una novela negra con una crítica social muy potente, el de la trata de mujeres, pero en la que el autor aprovecha para denunciar, también, a los medios de comunicación que no se hacen eco de determinado tipo de noticias, por muy importantes que sean, o a aquellos quienes piratean libros.

Es por todo esto, que Rubén García Cebollero ha hecho que podamos seguir disfrutando de la genuina novela negra, la de siempre, con todos sus elementos y sin límites. Ha demostrado que, con su imaginación y su narrativa, es imposible prever el próximo paso y que, por tanto, siempre nos va a sorprender.

Olga Lafuente.

RESEÑA DEL ENSAYO, ESPAÑOLA MI FORMACIÓN DEL ESPÍRITU NACIONAL. POR MATI MORENO

Título: Española MI FORMACIÓN DEL ESPÍRITU NACIONAL

Autor: Octavio Colis

Género: Ensayo. Memorias. No-Ficción.

Editorial: EDA libros

N.º. de páginas: 648

Reseña escrita por: Mati Moreno

ESPAÑOLA. MI FORMACIÓN DEL ESPÍRITU NACIONAL título este con una cierta carga de ironía, es la última obra de Octavio Colis. En su prólogo, nos advierte de que esta obra no es una autobiografía, pues están ausentes personas y sucesos muy importantes para él. Es más bien un libro de memorias donde va desgranando sus recuerdos sobre acontecimientos vividos, procesos de elaboración de sus libros y exposiciones, reflexiones políticas, confesiones personales… Escuchamos también voces de familiares y fundamentalmente de amigos, muchos amigos, con los que ha colaborado en numerosos proyectos artísticos y literarios.

No es tarea fácil escribir un libro de memorias, género de no ficción, donde nuestra capacidad de retentiva va diluyendo o agrandando las experiencias en función, entre otras cosas, de su impacto emocional sobre nosotros. Octavio es muy consciente de ello y lo expresa con estas palabras:

Y aunque sé perfectamente que recordar es inventar, he tratado de ponerme siempre en el lugar en el que creía recordar estaba yo en cada momento…

Octavio Colis

El libro es todo un ejercicio de aproximación, extremadamente sincero, a la persona que ha sido y es, para llegar a entenderse a sí mismo y comprender su evolución personal, artística e ideológica. En este concienzudo ejercicio de sinceridad e indagación tampoco rehúye los momentos de la confesión personal. Son muchos en los que se nos muestra abiertamente, en su deseo de construir una identidad real, no idealizada, con las contradicciones, debilidades, sentimientos de vergüenza, e inseguridad que a todos nos acechan.

En estas ocasiones he descubierto con horror que sí tenía un espíritu nacional, una formación que correspondía e integraba mi relativo español nacido en la mitad del siglo XX. Y descubría entonces -como aún ahora- que soy el típico español de mi generación, con algunas diferencias de clase divergentes e insignificantes, sujeto sin duda a una amplia base cultural en la que estaba (estoy) erguido como un pasmarote, como un soldadito de plomo inmóvil, (…). Y en esa batalla veía y sentía en ocasiones mi propia cobardía…

Octavio colis

Este fragmento es muy ilustrativo también para comprender el título de la obra, ESPAÑOLA. MI FORMACIÓN DEL ESPÍRITU NACIONAL porque pone de manifiesto que, a pesar de su rechazo hacia la ideología franquista, debe asumir el peso que ha tenido en su educación.

Hay también confesiones más dramáticas, a las que se enfrenta con la misma sinceridad y actitud honesta:

Por aquellos años finales de la primera década de los dos miles se estaba gestando la que sería mi peor época en lo personal (junto con aquella de los finales de los años 70), que terminaría con mi vida en pareja. Siempre se suele decir que en todos los casos la responsabilidad del fracaso de una pareja recae en ambas personas, pero en mi caso he de decir que toda la responsabilidad de aquel fracaso he de asumirla yo, y no hay falsa generosidad, ni complejo de culpa, es que es así.

Octavio Colis

Estas memorias las podemos leer como un relato de un autor contemporáneo a nosotros y construyen una identidad personal y también una identidad generacional. No es difícil verse reflejado en estas páginas, porque los referentes que aparecen y los sucesos que se mencionan han tenido una influencia destacada en varias generaciones, me atrevería a decir que en los nacidos a lo largo de los años 40, 50 y parte de los 60.

La obra comienza con sus recuerdos de infancia, en Logroño. Después nos cuenta su marcha a Madrid para estudiar. Esta parte de su vida, de formación artística e ideológica, finaliza con dos viajes a Gran Bretaña. A continuación, viene su etapa más estable, entre comillas, pues la vida de Octavio abunda en la asunción de retos continuos y arriesgados saltos, como él mismo nos cuenta, pero es este un período bastante fructífero, años de la «movida madrileña» donde su actividad artística y en prensa, como ilustrador y escritor, es muy intensa.

Tras una crisis importante en los años 80, se aúnan de forma sólida sus convicciones ideológicas, o sea su necesidad de un compromiso político, y su práctica artística. Se inscriben aquí sus viajes a Palestina, los trabajos de cooperación internacional y el impacto que le produce una experiencia sobre inmigración, que queda reflejada en su exposición IR O VENIR. También sus actividades posteriores con Izquierda Unida, en el  Área de Arte y Cultura, y con núcleos ciudadanos del 15M, en la Asamblea de Economía, dan cuenta de su actividad artística y su compromiso político.

El cambio de domicilio al barrio de Palacio, su barrio actual, lo sitúa en una nueva realidad. Los curiosos procesos de escritura de sus nuevos libros nos los narra en esta parte. Una cita de Rockefeller y breves diarios de la pandemia le sirven para dar fin a esta última etapa y al libro, que finaliza con un misterioso y poético:

Disculpen y entiendan mi tristeza. Arriverons-nous un jour a Montmatre?

Octavio Colis

En clara alusión a Blaise Cendrars y su poema, ilustrado por Sonia Delonay, La prosa del Transiberiano y de la pequeña Juana de Francia, que posee una gran carga simbólica y que es aludido, en varias ocasiones, a lo largo del libro.

Hay un elemento fundamental que no quisiera obviar. En paralelo con los sucesos de su vida, Colis nos va narrando algunos de los principales acontecimientos políticos ocurridos en España (Franco y el franquismo, su posterior muerte, la transición política, el intento de golpe de estado del 23 F, el gobierno de Felipe González, ETA, los posteriores gobiernos, el 15 M…). Son muchos los comentarios dedicados a estos temas, analizados siempre con profundidad.

Cito uno de sus más destacados trabajos, comentado en el libro:  su monumental obra Códice de la vida de Emiliano de Bergegio, Sueños, Tentaciones y Milagros. Esta ingente biografía, donde se aúna también su labor de escritor y artista (incluye 46 serigrafías) fue comprada por la Biblioteca del Museo Reina Sofía, la Biblioteca Nacional y la Casa Real. Esto da cuenta del valor de esta edición.

Otro aspecto que me gustaría destacar son las variadas anécdotas que pueblan el libro. Resultan, con frecuencia, muy amenas y son una fuente interesante de información. Suelen estar narradas con soltura y gracia, especialmente las de su niñez y las de su estancia en Gran Bretaña. También creo importante señalar las numerosas páginas dedicadas al Che Guevara. Este constituyó un importante referente ideológico para Colis, por su compromiso político y su lucha.

Debo decir que he disfrutado con la lectura del libro y he contemplado, en primera fila, el recorrido vital de una persona con una enorme capacidad de resistencia, que habla con honestidad y coherencia de su vida e ideología. «Un ser que reflexiona sobre el compromiso de la propia vida y del lugar en el que la vive», como él mismo nos comenta en el capítulo: «¿Qué será el ser?»

Léanlo, no se arrepentirán…

Reseña escrita por Mati Moreno.

Facebook: Antonio Colis

FOTO DE GUNILLA NORÉN

EL RECONOCIDO ARTISTA Y ESCRITOR RIOJANO OCTAVIO COLIS PUBLICA SUS MEMORIAS

ESPAÑOLA. MI FORMACIÓN DEL ESPÍRITU NACIONAL, el irónico título que ha adoptado para su obra, es un colosal ejercicio memorialístico y literario que nos descubre, mediante una mirada intimista, muchos aspectos desconocidos o poco conocidos de nuestra sociedad contemporánea.

El muy valorado artista plástico y escritor riojano Octavio Colis, reside en Madrid desde los años sesenta, ha sido testigo directo y ha participado en los acontecimientos sociales, políticos y culturales más importantes de los últimos cincuenta años.

Octavio Colis no solo cuenta sus vivencias, sino que lleva a cabo un finísimo, un muy certero análisis del arte, la sociedad y la política de nuestro tiempo.

Moncho Alpuente o Javier Krahe son, junto con el autor, actores principales de esta apasionante aventura vital e intelectual.

Octavio Colis se refiere a ESPAÑOLA. MI FORMACIÓN DEL ESPÍRITU NACIONAL en estos términos: “Quizá sea ahora, mientras estoy revisando la edición del libro, cuando me doy cuenta de lo importante que es para mí no ya la amistad, sino la búsqueda y práctica de la amistad a través de la conversación. Poder hablar con alguien de lo que te gusta o quieres pensar, y que esa persona hable contigo de lo que ella piensa. El amor es más contemplativo, necesita de pocas palabras, y son palabras de consenso general con las que todas las personas lo expresamos, el amor tiene cifras, palabras y cantidades concretas, la amistad es divagante, como la conversación. Este libro es en realidad una larga conversación con alguien que me escucha”. Española es, pues, el resultado de una extensa conversación entre alguien que habitó el pasado y ese narrador que lo interpela con extrema lucidez desde el presente tratando de encontrarle algún sentido a ese mismo presente. Su fruto es este colosal ejercicio de memoria, esta maravillosa taracea en la cual se incrustan los avatares de una vida fecundísima entregada al arte, a la creación y a la intensa práctica, en efecto, de la amistad, con los demás y aun consigo mismo. También hay mucho amor en estas páginas. En cada una de sus páginas hay briznas de amor, que irán creciendo a medida que vayamos posando sobre ellas nuestra mirada. Briznas de amor al conocimiento, a la reflexión, a la creación (en todos sus sentidos), a la comprensión de lo propio y de lo ajeno, al diálogo. Y mucha crítica también hay, como nos sugiere ese subtítulo tan guasón. Y bastante de preguntarse, con cierto aire melancólico, qué consecuencias pudieron acarrearnos a muchos de nosotros tantos años de oscuridad, de esa “aguachirle ideológica del nacional-catolicismo”. Y se puede disfrutar además con una escritura milagrosa, de alto rendimiento; o tomar nota, por qué no, de ciertas técnicas de resistencia, tan útiles  en estos tiempos algo oscuros igualmente.

Sobre el Autor

Octavio Colis confiesa que no le gustan los currículos, pues parece que lo dicen todo y no dicen nada. Se asemejan siempre, afirma, a la relación de medallas y honores de un militar. El mejor currículo, nos dice, es el que te escribe otra persona, y en ese sentido cree que el mejor en su caso es el que redactó Rafael Lassaletta para el magnífico catálogo de su exposición sobre la serie IR O VENIR que tantas satisfacciones le ha dado desde el año 2005. Aun así, consignemos nosotros aquí algunos datos sobre su gran trayectoria creativa desde 1960, cuando decidió dedicarse profesionalmente al arte y a la literatura. Desde entonces hasta ahora ha escrito y publicado obras de teatro, libros de ensayo, de viajes, poesía, y novela. Ha dirigido y estrenado obras de teatro, suyas o de otros autores. A finales de los años 70 entró a trabajar en el Grupo Z, y durante la década de los 80 trabajó para Ediciones Prisa, fundamentalmente para el suplemento dominical de El País, aunque en ocasiones también ilustró en el diario; y desde entonces ha trabajado en prensa, radio y televisión, y en publicaciones digitales, como redactor o ilustrador. Su obra plástica ha sido expuesta en gran número de galerías, museos e instituciones nacionales o internacionales. Ha viajado incansablemente durante todo su vida, con estancias prolongadas en Inglaterra, Palestina, Argentina, Francia e Italia. De entre su abundante bibliografía, destacan el libro de arte Vida de Emiliano de Bergegio o EL VINO, en todos los sentidos (coescrito con Jesús Paul), un monumental estudio de ese mágico elixir desde su descubrimiento hasta nuestros días.

RESEÑA DE EL CASTILLO DE SAN SEVERINO



Título: El castillo de San Severino

Autor: Martín Iguarán

Año de edición: 2021

Editorial: Ediciones Passer

N° de páginas: 264

SINOPSIS

El fallecimiento de un pariente desconocido lleva a Fran, un abogado de Buenos Aires, a desplazarse a la localidad de San Severino, un pueblo «perdido de la mano de Dios», para hacer recuento del legado recibido.

La llegada a la localidad ya le hará sospechar que el fallecido no tenía buena relación con los demás vecinos y que todo lo relacionado con aquel genera hostilidad y suspicacia entre la población, provocando que Fran se encuentre ante un muro de silencio para todas las preguntas que le surgen.

El objeto principal del legado es la gran casa familiar de los Aliaga, el símbolo de una época y de una dinastía, pero también, un lugar sombrío y húmedo, invadido por el musgo, donde no cantan los pájaros, repleto de secretos de familia, que se irán descubriendo cada vez más crueles y trágicos.

El pragmatismo del abogado se romperá pronto a medida que vaya descubriendo que este pariente lejano es solo un pequeño eslabón de una gruesa cadena que se remonta a más de un siglo, en el que se han sucedido varias generaciones con secretos y miserias que han llevado a convertir la mansión familiar en el lugar maldito y odiado por toda una región.

Se encuentra con un misterio que se alarga sobre la ascendencia de ese pariente del que nadie se atreve a hablar. Ahora, la misión de Fran será descubrir por qué.

El castillo de San Severino se revela como un lugar tenebroso y solitario que parece ocultar misterios no solo paranormales, sino también de la física como son la perspectiva del tiempo y el espacio.

Todo ello llevará a los escépticos Fran y su pareja, Marisa, a iniciar una investigación sobre sucesos paranormales.

CÓMO ES LA OBRA

La particularidad de un thriller psicológico como El castillo de San Severino es que el reparto de personajes es muy reducido porque son muy pocos los que pueden sufrir el terror provocado por unas circunstancias o personas. Sin embargo, en esta historia, hay una población entera que comparte ese miedo a algo que no es tan desconocido como pretenden dar a entender.

A pesar de ello, hay un número de personas fundamentales en esta historia.

Por supuesto, el protagonista es Fran, el pragmático abogado de una gran ciudad, que se encuentra, de repente, con la noticia de que tiene un lejano pariente, del que nunca había oído hablar, y por el que debe desplazarse a una aldea perdida para hacer inventario del legado dejado tras el fallecimiento de este.

Marisa, la pareja de Fran, artista y aún más agnóstica que el protagonista, será la acompañante de aquel en esta escapada de fin de semana; lo que removerá el concepto que tenía hasta ahora de la vida y que la convertirá en una mujer diferente.

La madre de Fran, tiene un papel episódico, vía telefónica, pero fundamental para la trama, porque ella es la que tiene esa relación de parentesco lejana con el difunto, del que se supone que es la única heredera y la razón por la que Fran inicia ese siniestro viaje.

La señora Torres es la mujer que se ocupa de la limpieza de la casa del fallecido. La que establece contacto con la familia cuando lo encuentra muerto; una de los pocos que aportan respuestas a Fran y su pareja, pero manteniendo las distancias ante el atmósfera misteriosa y maligna de todo lo que rodea al apellido Aliaga.

Alberto Aliaga Morejón es el pariente finado. Su apellido aristocrático ya hace sospechar el origen y estilo de vida que pudo tener, aunque su alejamiento con el resto de la sociedad, más que por excentricidad, puede deberse a razones enigmáticas e inconfesables.

Se pueden enumerar otros personajes que son parte del engranaje que conforma esta novela de suspenso y terror, pero todo depende de si ya queremos creer en el más allá o no.

El castillo de San Severino está escrito en primera persona y en presente, y contiene una narración elegante, pulcra y exquisita desde la primera página, en la que el autor se preocupa por mantener una riqueza léxica en la novela.

El lenguaje utilizado es sencillo, pero rico. Hace descripciones completas sin necesidad de extenderse. Economiza en el uso de las palabras de manera que no dice más que lo imprescindible.

Además, da mucha importancia a las descripciones, sobre todo, de escenarios o geográficas, dando multitud de detalles paisajísticos. Gracias a ello, Iguarán ha sabido crear un ambiente frío, oscuro, aislado y temido por todos, menos por los despistados forasteros.

Por otro lado, está la particularidad de que los verbos que están en segunda persona del presente y los imperativos que hacen uso del voseo están escritos en cursiva, al igual que algunas frases completas.

En esta novela, Martín Iguarán demuestra un vasto conocimiento de temas legales o mucho asesoramiento sobre los conceptos y actuaciones legales, lo que denota un extenso trabajo de documentación.

Tampoco ha dudado en presentar un gran número de notas a pie de página y algunas ilustraciones que juegan un papel importante adelantando algunas pistas.

Además, como buena obra de suspenso, la tensión va en aumento a medida que avanzan los capítulos, adelantándose, en ocasiones, a los acontecimientos como técnica para atrapar la atención del lector.

También, existen momentos muy surrealistas en los que se cruzan los tiempos dando lugar a escenas en los que concurren el tiempo actual y el de hace cuarenta años.

MOMENTOS A DESTACAR

Observé las lengüetas que lamían el tronco, lo envolvían, lo consumían. Las llamas parecían líquido dorado. Los troncos crepitaban y crujían. Tomé un atizador colgado junto al hogar y removí las brasas. El fuego recobró intensidad y proyectó sobre mi rostro una aureola de luces y sombras.

Las descripciones son tan completas y visuales que en esta escena hasta se puede vislumbrar el color de las llamas.

Ejecuté la hazaña más heroica a mi alcance: toqué a fondo la bocina. El atronador sonido pareció confundir a los perros, y cuando arranqué fuerte, el empellón del auto terminó de convencerlos de huir. Se perdieron entre la espesura de los pastos, y no los vimos más.

Ha buscado una nueva imagen para retratar un pueblo semi-abandonado, apartándose de la tópica imagen de casas en ruinas y calles desoladas. De esta manera, también crea un ambiente hostil que aumenta la atención del lector.

Alcé la mirada hacia el Castillo y me detuve en la torre sudoeste. Había una figura de pie, detrás de la ventana. Era una mujer. Una chica, con un collar alrededor del cuello. Me miraba, y a pesar de la distancia, transmitía una sensación de congoja ilimitada. Contenía en su cuerpo la angustia del mundo entero, y tal sensación de desesperación se transfirió a mí, como un virus.

El suspenso va transmutando en terror

Transmitía una sensación de desamparo que era descorazonadora. Inducía a pensar en los niños abandonados, en las mujeres violadas, en las víctimas de las guerras, en toda la miseria y tristeza de la raza humana, comprimida en un único punto sometido a una increíble presión.

Es el punto álgido del terror: todo lo enumerado aquí en una mirada, en la de alguien cuya mente se encuentra muy lejos de ahí o, tal vez, poseída.

LO QUE ME HA PARECIDO

Llama la atención que la novela esté escrita en primera persona y en tiempo presente; algo arriesgado porque puede quitar interés en el lector, por lo que solo un escritor experimentado puede hacer este tipo de narración. Y en esta novela, Iguarán ha superado el reto con creces.

Además, ha sabido crear un ambiente angustioso, asfixiante. Estos momentos los alarga al máximo hasta el punto de que uno llega a preguntarse a dónde quiere ir a parar y si es el preludio de algo más terrorífico, haciendo que el lector no pueda apartar la atención sobre el libro.

Las descripciones que hace Iguarán de los escenarios también ayudan mucho a crear suspenso. Un ejemplo es el de la llegada de Fran y Marisa a San Severino con la exposición de edificios antiguos que, en su época, fueron señoriales, pero que ahora muestran solo decrepitud. Con estos relatos, uno se adelanta a la trama y quiere saber ya qué es lo que pasó para llegar a ese final.

Por otro lado, la ralentización que hace del momento, manifestando todos los detalles sensoriales que experimenta el protagonista es una técnica de suspenso magnífica para generar más tensión a la escena y crear angustia al lector.

Aparte de esto, construye muy bien las frases para manifestar las emociones y para provocar tensión y ansiedad con sus frases cortas y rápidas.

Es así como Iguarán llega a revelarnos una casa que nos recuerda a la Winchester. Inabarcable, como una emboscada contra los intrusos y que posee vida propia

En ella, su estancia empieza con un desaliento o angustia que va evolucionando hacia el terror porque, por su forma de narrarlos, Martín Iguarán convierte momentos que, aunque son cotidianos en circunstancias normales, pueden provocar escalofríos en situaciones de tensión.

El autor ha sabido demostrarnos que la opresión no solo está en una habitación cerrada, también se encuentra al aire libre, como en un lugar donde no hay cobertura móvil o internet, o donde las comunicaciones con la civilización parecen una tecnología privilegiada.

No faltan sobresaltos esporádicos con alguna aparición extraña y perturbadora. Iguarán juega con el lector y nos lleva a momentos, incluso, de profunda angustia que luego descubrimos que son sin fundamento. Atrapa nuestra atención, nos lleva a donde quiere, que es el miedo, y después, nos abandona en un estado de confusión inexplicable.

El miedo va creciendo a medida que descubrimos que la causa no proviene de supersticiones, sino de algo real y superior al ser humano, una especie de alteración o anomalía de las reglas de la física.

Al final, esta evolución del miedo se transforma en terror gótico. El terror alcanza cada vez más acción en lo que parece ser una competición entre los mortales y lo paranormal.

Con todo esto, el carácter y estado de ánimo de los protagonistas también muestran su evolución, como es el caso de Marisa. A lo largo de la novela, Iguarán nos presenta a una joven Marisa a la que el pueblo de San Severino va cambiando su carácter de alegre y extrovertido a apesadumbrado.

Falta decir que en esta novela hay toda una lección de Historia de una incipiente Argentina independiente, aunque también se centra en la época del Proceso y sus desapariciones. Y, además, se denuncia la situación de la violencia machista en Argentina, aparte de criticar de forma sarcástica el funcionamiento de la justicia en Buenos Aires.

En definitiva, con El castillo de San Severino, Martín Iguarán ha construido una novela de terror de lo más completa donde se disfruta de la Historia, la crítica social y, sobre todo, del terror.


Olga Lafuente.

LA ÉPOCA DE LAS AURORAS BOREALES TRISTES (Parte 8)

Continúa de: https://submarinodehojalata.com/2022/11/05/la-epoca-de-las-auroras-boreales-tristes-parte-7/

Los días siguientes pasaban despacio: hacía frío y tenían miedo, pero aún debían esperar varios días para salir de allí. La documentación para llegar a Francia se estaba retrasando y nadie les informaba.

Las horas se hacían interminables y Aleksandra intentó un acercamiento con Victoriana; la muchacha de la otra familia era un poco más joven y la madre de los dos críos pensó que ambas podrían tener afinidad. Pero, entablar conversación era más que imposible, Emilia, la madre de Victoriana, no se apartaba de la hija; mantenía un control férreo sobre ella. La joven no terminaba ninguna frase; su madre la interrumpía cambiando de tema y, Aleksandra se sentía violentada cuando la señora acababa criticando a su hija mientras esta se mantenía impasible, mirando a otro lado.

A principios de año, llegó la documentación falsificada, lo que significaba que podrían salir del país. No garantizaba que estuvieran libres de ser arrestados, pero ya tenían más posibilidades de iniciar una nueva vida.

A Aleksandra, le propusieron poner la nacionalidad de su familia, pero cuando ellos salieron de Laponia, Finlandia no existía como país y adoptaron la española como única. Aún así, los falsificadores aprovecharon el origen de ella y supieron hacer un pasaporte finlandés obviando los nombres y apellidos españoles de los niños. Les pusieron a todos el apellido que tenía la madre de Aleksandra antes de casarse, Miettunen, aunque lo transcribieron mal y se quedó en Metunen.

El día de reyes, de madrugada, se despertaron con unos golpes en la puerta de la habitación. El coche estaba preparado para partir a Andorra. Al ser día de fiesta, las fronteras estarían más despejadas y sería más fácil salir de España. Aleksandra recogió con rapidez las cosas y abrigó a los niños con las mantas que les dieron cuando salieron del pueblo, y, todavía, la hostelera tuvo la deferencia de prepararles un vaso de achicoria caliente antes de partir.


Cuando los pasajeros divisaron los Pirineos, quedaron en silencio, impresionados por la inmensidad de aquellas montañas, aunque también podía ser por lo escarpado y sinuoso de las carreteras que accedían al principado.

A pesar de que aún eran las horas de la sobremesa, el sol ya se estaba ocultando y Aleksandra quedó maravillada por la majestuosidad que presentaba el monte Arinsal, que se encontraba frente a ellos, de un blanco inmaculado que resplandecía con el sol de la tarde. Le dio la impresión de que les daba la bienvenida; ya estaban en otro país, habían salido del suyo que tan mal los había tratado y aquel minúsculo principado perdido en los Pirineos se ofrecía como un oasis en un continente que estaba sufriendo la peor de las guerras que había conocido.

En la pequeña población de La Massana, todas las casas eran iguales, de piedra y antiguas, pero acogedoras. Uno podía imaginarse a las familias dentro de aquellos muros al calor del fuego sin temores ni desconfianzas. Pararon a la puerta de una de tres plantas, que resultó ser el hostal donde se hospedarían.

El calor del hogar los acogió al traspasar el umbral. En la entrada, había una especie de recepción donde habían puesto pequeñas luces para recordar que estaban en Navidad. A Aleksandra le pareció todo muy amable y acogedor, incluso, la mujer que los esperaba mostraba un rostro afable y sonriente.

De nuevo, los exiliados subieron sus pertenencias por unas escaleras que los llevaban a sus estancias. Aleksandra nunca había visto un suelo de madera, los niños se mostraban contentos, saltaban sobre las camas y, esta vez, tenían una cada uno, con varias mantas y sábanas que olían a recién lavadas. Desde la ventana, se veía el río Arinsal con un caudal reducido por las nevadas y multitud de estalactitas de hielo cayendo de los escalones del cauce; el sonido del agua camino a Andorra la Vella acompañaba a los lugareños durante todo el año.

Era otro país, otra lengua y cultura pero Aleksandra se sentía como en casa. Esta vez, la madre pudo guardar sus enseres en un armario y la cómoda de la habitación. Después, bajaron al salón como les había dicho la hostelera para cenar y el menú que tenían preparado resultó ser mucho más opíparo de lo que habían tenido en su última Navidad; allí no había llegado la hambruna de la Guerra Civil. «Tan cerca y todo tan diferente…», pensó Aleksandra.

Pero no lo era tanto como había creído. Ella misma lo descubrió al día siguiente, cuando estaba con el pequeño Julián, conversando con la dueña de la massía en la recepción. Entró un guardia y la hostalera se encontró en la tesitura de presentarlos. Dijo que era una viuda que había llegado con sus dos hijos de Francia con la intención de quedarse allí. El guardia, entonces, se dirigió al niño:

—«Salut, comment ça va?»

—¿Eh? —balbuceó el chiquillo.

Aleksandra enrojeció al verse descubierta.

—Ja, ja, ja —rio forzada la hotelera—. Solo lleva un par de semanas en la parroquia y ya es como si fuera de aquí.

El hombre miró a la madre con curiosidad, saludó con la cabeza y se despidió.

—¿Se habrá dado cuenta? —preguntó Aleksandra con angustia.

—Ya lo creo que sí —contestó tranquila la mujer—, pero no te preocupes. Bastante faena tiene Ferrán para dedicarse ahora a arruinarle la vida a una madre con dos niños. De los que sí debes cuidarte —continuó— es de los franceses de Toulousse. En los años de la guerra española, hubo una avalancha de refugiados que inundaba las calles a diario. Ahora, ya están hartos de acogeros y muchos españoles están recluidos en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer.

Esta conversación preocupó aún más a Aleksandra. Ahora, se sentía como un ratón de montaña rodeado de trampas dispuestas a saltar.

Continuará.

Olga Lafuente.

Autor Invitado José María Andreo Millán: Poemas y Microcuentos.

Imagen de Mohamed Chermiti en Pixabay 

A tu lado

Mi vida contigo ha sido un regalo
sin pretenderlo, surgió así, sin más
son esas cosas que la vida te ofrece
que no le das la menor importancia
como respirar cada mañana,
y fuimos como dos gotas de agua
que al unirlas se convierte en una,
con el paso del tiempo aquella gota
se ha convertido en ámbar.
Ahora me abrazas con tu mirada
envolviéndome cuando a distancia
me observas de soslayo
como si no hubiera pasado el tiempo,
tu cuerpo, generoso conmigo
rendido a mis pies y el mío
entregado a tus antojos
les han dado a los años el manjar
preciso para nuestro deleite
como en el mejor de los banquetes,
todo eso y más ha sido inesperado.

Tú y Yo

Tú allí tan lejos

yo aquí tan cerca

respirando ese vacío

espeso como la hiel

amargo como tus besos.

Tú aquí tan lejos

yo allí tan cerca

ausentes de miradas

de caricias perdidas

y manos amortajadas,

tú y yo allí tan lejos

tú y yo aquí tan cerca

de vísceras huérfanas

de semántica hueca

de silencio estruendoso.

Tú allí tan lejos

intentando encontrar la salida

de ese aciago laberinto

en el que te has metido,

yo aquí tan cerca

amueblando de sentido

este baldío hogar vacío

de apasionados latidos

tú y yo

en el precipicio del rencor

anestesiados de aquel amor

que movía a besos el mundo.

#Microcuentos

Cuadros o rayas

Tiene muy buen gusto para vestir. Siempre va con un traje de color avellana y pajarita lila. Los zapatos color hueso con punta redondeada.  Las rayas en el pantalón le encantan, sean finas o gruesas. Unas veces son horizontales, otras verticales y otras esnifadas.

Cinco por cinco

Los pulmones se están acostumbrando a contener el aliento, cada vez que doña Angustias señala a uno. Ahora el elegido soy yo. Los bronquios se despejan y se relajan. La tabla del cinco es mi preferida.

José María Andreo es natural de Valencia. Es un apasionado de la escritura y la lectura, sus sorprendentes microrrelatos nunca pasan inadvertidos, al igual que sus bellos poemas. Añade a su formación anterior, el acudir a talleres de escritura lo que he facilitado una maestría que muy pronto verá la luz, como su primer libro. Gracias José María por ser nuestro invitado, estamos deseando leer tu primer trabajo.

Podéis encontrarlo:

Twitter: @mikrokuentista

Instagram: mickocuentista

Facebook: José María Andreo

Nada de nada

Naces sin nada, y te llevas nada.
Empiezas una vida,
dónde terminaste una vida pasada.

Tu alma no descansa,
ni se toma
un año sabático.

Existes,
para crear y crecer una fortuna.
Te dan una religión para creer,
un ideal para sostener.

Persigue con fe el sabor de los billetes,
amarrado a una taza de café.
siendo el mas feliz,
adorando el dorado
de tus grilletes.

Un materialista,
en búsqueda de otra conquista.
Te dicen que,
el siguiente escalón, esta en el cielo.

Afortunado serás,
el día que te digan un «te quiero».
Cuándo te regalen un abrazo sincero.

Cuándo las moscas no vuelen,
sobre la podredumbre,
de tu frutero.

Cuándo ya no tengas el deseo, que tu soledad se muera. Cuándo recibas un correo.

Quítate la venda de seda.
Dale prioridad,
a lo que vale la pena.

La tierra,
es para recorrerla,
para poner los pies encima de ella.
Sin embargo te aferras,
en querer dividirla.

Te aconsejo,
porque soy tu voz interna.

Toma consciencia.
Para vivir tienes licencia.
Hazlo cómo quieras,
cómo puedas.
la meta es
poseer una sonrisa,
el día que te mueras.

RESEÑA DE EL LADRÓN DE ALMAS

Título: El ladrón de almas

Autor: Alicia Adam

Año de edición: 2022

Editorial: Submarino de Hojalata

N° de páginas: 287

SINOPSIS

El ladrón de almas es el segundo libro de la trilogía iniciada por Alicia Adam con Media Vuelta. Es una novela de género negro con finas conexiones con el primer libro, pero con diferentes personajes y autoconclusivo.

Con El ladrón de almas, Alicia Adam sigue insistiendo en el mensaje social a favor de una segunda oportunidad para las víctimas de violencia y, además, da visibilidad a la existencia de un vasto conglomerado de realidades criminales, que se encuentra sumergido bajo esa pequeña «punta del iceberg» de violencia machista que conocemos.

En El ladrón de almas, el descubrimiento del cadáver de una joven en la playa del Peñón de El Cuervo, con indumentaria gótica y dos óbolos sobre los ojos, hace saltar las alarmas en la inspectora Ramírez.

El hecho de que la chica porte una nota escrita con la frase «Elijo morir» induce a pensar que se trata de un suicidio, pero, para la inspectora Olivia Ramírez, este es un caso más de los que se hallan en punto muerto sobre su mesa, a pesar de que ninguno coincide en el perfil de sus víctimas ni en el modus operandi del asesino. Ahora tendrá la doble misión de esclarecer las causas de esta muerte y la relación que esta tiene con las demás.

Su investigación la llevará, a ella y a quienes le son leales, a un submundo estremecedor donde lo único que importa es el dinero y el poder; para lo que no hay ningún tipo de escrúpulos, ni siquiera para hacer uso de una mercadería que es la de los seres humanos. En él, personas vulnerables son captadas por mafias de tratas y organizaciones del internet profundo, viendo cómo sus vidas se convierten en un infierno real del que solo se puede salir a través de la puerta que les brinda la Muerte.

En El ladrón de almas, el elenco es de lo más variopinto, tanto por las situaciones sociales de los personajes como por el papel que representa cada uno.

Olivia Ramírez es una inspectora directa y con carácter, como todas las mujeres protagonistas de Alicia Adam. Una mujer segura y dura consigo misma y hasta con sus propias emociones. Algo asocial por su trabajo, adicta a la cafeína, encuentra sosiego con un buen libro en las manos o en «La Cremallera», una curiosa cafetería donde se reúnen almas solitarias.

Julia, compañera de la inspectora Ramírez, es una mujer con recursos y un cierto aire histriónico, capaz de disfrazarse para llevar a cabo cualquier misión que se le presente.

El forense Guzmán y el camaleónico inspector Sergio terminan de conformar el equipo de la inspectora. Eso sin olvidarnos de Pedro, el agente que se ocupa de la parte informática y cuyo único mérito es ser el sobrino del comisario Patronio, pero que, según evoluciona la trama, se nos va mostrando como un ser enigmático, alguien que se esconde tras una máscara invisible pero, también, de extremada prudencia y con unos valores religiosos muy aferrados.

No puede haber novela negra sin un antagonista a la altura del protagonista, aquí, el supuesto asesino. Tan soberbio y pagado de sí mismo que se muestra tal cual (aunque sin desvelarnos su identidad) desde el principio de la novela. No solo es un justiciero, sino alguien que se ha encumbrado sobre los principios del bien y del mal y, por tanto, se ha erigido como el único ser capaz de impartir justicia absoluta.

Raquel, la joven gótica aparecida muerta al principio de la novela, nos irá desvelando, a medida que se desarrolla la investigación y, mediante un diario, una trágica existencia de abusos y violencia a pesar de su corta vida.

Y las dos compañeras de piso de la fallecida colaborarán, con cierta suspicacia, con la inspectora para el descubrimiento del asesino, si es que lo hay en este caso, y, sobre todo, para sacar a la luz la sucesión de torturas padecidas por aquella.

Los lazos familiares son muy importantes en las novelas de Alicia Adam y aquí también intervienen como elemento fundamental. No solo se habla de la relación de la fallecida con su padrastro. También conoceremos a la madre de Pedro, una mujer con una fe inquebrantable y de carácter prudente, además de intuitiva e inteligente.

Imagen de manolofranco en Pixabay.

CÓMO ES LA OBRA

La obra tiene un comienzo oscuro y deprimente, con un discurso propio de un criminal o un loco, vengativo y cruel, además de locuaz. Son las palabras de alguien que se cree capaz de juzgar con solo una mirada y que está en posesión de la verdad. Alguien que vuelca la culpabilidad de sus acciones a otros.

La novela contiene una lectura ágil y rápida, excepto en algunas descripciones, sobre todo, cuando son sobre el estado emocional de los personajes, en las que utiliza muy buenas metáforas. Llama la atención, para los que hemos leído otros libros de Alicia Adam, la aparición de muchos adjetivos, por lo que uno llega a preguntarse si hay alguna razón por esta variación en su narrativa.

El lenguaje que utiliza en El ladrón de almas es directo y duro, como corresponde al género de la obra. Interrumpido, en ocasiones, por un diario de alguien intrigante, oscuro, fuera de lo común; que se muestra violento y también sensible a veces.

La trama es desgranada por varios narradores: la voz en primera persona es para los protagonistas, otras veces, el narrador está en tercera persona, pero la mayoría de ellos se reconoce inmediatamente gracias a que gran número de los personajes tienen una personalidad muy definida.

Aunque el tiempo utilizado es en pasado, la investigación se desarrolla de forma continuada. Así, los lectores vamos descubriendo las pistas al mismo tiempo que la investigadora.

Por ello, la estructura es lineal, no hay saltos temporales ni es enrevesado, pero, en una historia policíaca, es difícil contarlo todo desde el principio, por lo que la autora ha aprovechado los momentos de recolección de datos y las páginas del diario de Raquel para ir explicando lo sucedido antes de la aparición de su cadáver.

El ladrón de almas está compuesto por capítulos cortos, todos con títulos enigmáticos, la mayoría compuestos por frases lapidarias e intrigantes. Tanto que la atmósfera de misterio llega hasta ahí por su gran originalidad del mensaje que quieren dar.

Además, posee una trama cada vez más compleja, con una violencia y crueldad que van in crescendo, entrando en juego el misterio, el arte y la mitología, y formando así una idea de la gran documentación previa que existe.

Como es de esperar, existen varios guiños al anterior libro. Surgen personajes que empujan a ojear Media vuelta, sobre todo, en los giros de tuerca que la autora ejecuta en El ladrón de almas con la aparición de personajes muy potentes del libro anterior.

MOMENTOS A DESTACAR

Pensó que era un sitio hermoso para besar y morir. A pesar de que no creía en nada detrás de la muerte, deseó que allí Raquel hubiera iniciado el tránsito hacia el más allá y que obtuviera su merecido descanso, lejos de las pesadillas y de los horrores padecidos.

Este es un ejemplo de las reflexiones de la inspectora Ramírez. Todas con un contenido que nos lleva a pensar en profundidad.

No todos los asesinos gozan de la suerte de contar con una infancia difícil que justifique sus actos.

Otro tema complejo que nos obliga a cuestionarnos ¿Los psicópatas tienen una justificación?

Ramírez concertó una entrevista con Silvia y su jefe en el local Trasmundo…literalmente se trataba de una cueva negra con telarañas colgadas de las paredes… Las mesas, incluyendo la barra del bar, eran ataúdes cerrados y alrededor se disponían sillas o taburetes ajustables en altura con forma de mano, negras y las uñas rojas; más que pintadas, parecía que chorreaban sangre.

La atmósfera oscura y asfixiante de la novela negra la ha atrapado Alicia Adam a través del ambiente gótico de las culturas urbanas de nuestra época.

Hay personas para quienes la vida ya está consumida desde el mismo momento de su nacimiento. Arribaron a este mundo para padecer penurias y recorrer su camino entre lágrimas en un eterno malestar físico o del alma… Saborearán la vida a través de labios ajenos, entre libros o imágenes… Vivirán recuerdos prestados…

Aparte de la curiosidad que despierta quién o por qué se puede vivir de esta manera, es una reflexión profunda que solo se alcanza ejercitando una empatía extraordinaria.

… sé que no busca reconocimiento, solo justicia: que los caídos descansen en paz y que los ultrajadores vivan su infierno en la tierra.

¿Existe la justicia absoluta? ¿Es justo conseguir castigar a todos los malos y favorecer a todos los buenos? ¿Es todo negro y blanco? ¿No hay grises?

No existen los días
La oscuridad me persigue allá donde vaya. Por mucho que me aleje, sigo reviviendo las continuas violaciones de mi padrastro y de esos otros hombres que se escondían tras un pasamontañas.

Cuánto significado tiene esta primera frase para un diario. Toda la desesperanza y desolación que puede alcanzar una persona se encuentran inmersas en esas cuatro palabras

• El cuidado de los demás empieza con la gestión de las propias emociones.
Escucha y no imagines lo que otros necesitan…
• Tu amor propio te definirá como persona…
Deseo que halles ese compañero de vida, a quien ames y te ame sobre todas las cosas. Quien comparta tus triunfos y te empuje a dar un paso más.

Una serie de principios convertidos en misterios del rosario. Teresa reza por Ramírez, no por su hijo Pedro. Un capítulo de los más elaborados y profundos de todo el libro.

El mar recobró la calma, como dos amantes satisfechos que se desnudan los ojos queriendo saber el nivel de placer que provocaron en el otro. y el mar, que es ella,, con unas líneas sinuosas promete al cielo, qué es el, que en la próxima puesta de sol iniciará el cortejo con el vapor de sus aguas. alimentándose así, el amor y la complicidad mutuamente.

como es normal en Alicia Adam, la autora aprovecha la oportunidad de aportar un momento lírico aunque sea en una novela de crimen.

Se miraron desde la distancia. una lloraba destilando la traición y la otra sonreía satisfecha al ver concluido el trabajo. O quizás ambas bañaron su sonrisa de lágrimas.

A veces, las emociones más contrapuestas se unen en un punto como si se encontraran en una misma órbita. ¿Existe algún sentimiento entre traidor y traicionado? ¿Hay un vínculo entre ellos, incluso, un mínimo de afecto?
Imagen de 0fjd125gk87 en Pixabay.

LO QUE ME HA PARECIDO

Alicia Adam vuelve a subyugarnos con esta novela de nivel superior de lectura desde la primera página. Habrá que preguntar a la autora qué piensa de esa máxima de que el asesino debe aparecer en el primer capítulo.

Pero se ha atrevido a fascinarnos con algo de enorme dificultad, a lo que no se atreve cualquier escritor, como es ubicar una novela negra en la actualidad y en el corazón de la Costa del Sol.

Lo ha hecho de una manera creativa y magistral, porque la luminosidad de la ciudad de Málaga y su carácter afable y extrovertido los ha trastocado con el ambiente gótico en el que se mueve la mayoría de los personajes de El ladrón de almas. Y ello, con anotaciones a pie de página que provocan una sonrisa para los que están habituados al carácter y forma de expresarse en el sur. Está bien que la autora haga aclaraciones de vez en cuando sobre, por ejemplo, algunas expresiones que se utilizan en Málaga. Aunque también es cierto que ha elegido una época del año en el que el clima ayuda mucho para crear la atmósfera sombría que tan necesaria es en este género. Un tiempo climático que tiene mucha relación con los sentimientos o emociones de los personajes y, sobre todo, de Ramírez.

Desde el primer renglón, Alicia Adam quiere implicar al lector y acercarlo más a la investigación; por eso, ubica la trama en lugares reales y reconocibles. Casi todos los narradores que nos encontramos en la obra hablan en primera persona con momentos en los que parece que se dirigen a nosotros mismos para calarnos hasta la médula el mensaje que transmite.

Sus cambios de narrador es otro aliciente en la lectura de la obra. Estas partes contadas por diferentes narradores se complementan como un puzzle hasta formar el conjunto de la trama. Esto supone una buena idea como sustituto del narrador omnisciente, aunque también lo encontremos aquí en ocasiones.

Hay que releer; sus frases dicen mucho, expresan, narran y vislumbran cómo es el personaje. Como hace con sus demás libros, Alicia Adam le da una importancia mayúscula a la psicología de cada personaje, que es fundamental en una novela policiaca, y que la autora desarrolla a la perfección.

Por supuesto, hay varios momentos culminantes de tensión y suspense, algo difícil de conseguir a lo largo de toda una novela. La investigación de Raquel lleva a la explicación de varios casos y la narración va tomando mayor rapidez a medida que nos vamos acercando al final.

Hay capítulos llenos de terribles reflexiones sobre la muerte, la vida, la fe… que llevan a pensar que solo se llega a estas conclusiones cuando se vive en condiciones extremas. La fe o falta de ella está muy presente en esta novela. Como ejemplo, existe un momento fascinante en el libro, en el que se unen dos mundos diferentes, de manera figurada, al terrenal: el cielo y el infierno, en su cara a cara entre el «justiciero» y la inspectora.

La trama es una enorme telaraña de motivos que convierten a todos en víctimas y sospechosos o verdugos, llevándonos a creer en un momento dado, que el mal y el bien pueden confluir en una misma persona.

Todos tienen un alma sombría, sobre todo en la novela negra, pero siempre nos preocupamos por el protagonista ya sea la víctima o el detective. Sin embargo, con El ladrón de almas, Alicia Adam ha conseguido que nos preguntemos ¿Qué pasa con el criminal? ¿Merece la pena escucharlo?

El libro hay que releerlo por el nivel de lectura; no es que no se entienda, la estructura está bien elaborada hasta el final, pero nos regala infinidad de detalles que hacen que esta historia sea mucho más que una novela, y con una relectura se puede obtener mucho más.

En definitiva, Alicia Adam ha realizado otra gran obra que nos genera multitud de preguntas y que nos obliga a pensar: ¿Qué pasa cuando la justicia no funciona? ¿Es lícito, entonces, llevar a cabo la venganza? ¿Es, a veces, peor la cárcel que la venganza privada?

Y, sobre todo, ¿será el inicio de una nueva historia? ¿Sabremos más de la inspectora Ramírez y de Bea?

Olga Lafuente.

Por la ventana

Esta soledad me consume. Parece que la oscuridad quiera absorberme, siendo tan solo medio día. Y todo es por ella siempre por ella. Es el centro de mi pequeño universo. Me enamoré como un tonto aquel día de septiembre cuando la vi entrar en clase con su mono vaquero y aquella coleta despeluchada. Me encantó su frescura, sus gestos, y caí rendido a sus pies cuando se dirigió a mí con cariño para compartir el almuerzo. Hasta ese momento, nadie lo había hecho: era el raro de la clase, el gafotas empollón.

Han pasado doce años desde que Beatriz y yo compartimos aquellas empanadillas. Soy su mejor amigo, nada más. De hecho, ella no piensa en mí fuera de la amistad, y yo como un tonto sigo sus pasos cada día. Me abraza y me consumo. Escucho cómo se enamora y se desenamora de otros mientras yo tengo el honor de ser su amigo más fiel.

Me abraza y
me consumo.

Imagen de StockSnap en Pixabay 

Su petición me tiene desvelado y muy preocupado. Esta noche quiero creer que me acompaña aquí, en mi cama, que mis brazos la rodean para darle la calma que ella tanto ansía.

Desde que Laura, su madre, se suicidó, Beatriz no ha sido la misma. Ahora está empeñada en saber lo que ocurrió aquella tarde. Y, como no podía ser de otra manera, aquí estoy yo, haciendo lo que sea por ella. He tenido que trepar cual mono por la celosía lateral.

― ¡Joder! ―Me he raspado entero. Bravo, Martín, ¡eres un crack!

He entrado por la ventana que da al inmenso comedor. Me sobrecoge su soledad, el frío de lo que fue un hogar ahora se masca, lo que me lleva a pensar inevitablemente en todas las tardes que pasamos aquí estudiando, comiendo pizza y tomando ron a escondidas. También en el día en que me presentó a sus padres. Nunca olvidaré los nervios que pasaba cada vez que a ellos y a mí, nos presentaba a un nuevo pretendiente. Menos mal que ningún novio pasó a ser algo más, por lo que sigue siendo mía, aunque sea tan solo en mi corazón.

Ella ha cambiado, la casa está muerta y estos muebles que tanta vida albergaron parecen ahora fantasmas tapados con sábanas.

Pero no acaba aquí la peripecia. Todavía tengo que atravesar media mansión. Y todo porque, antes de la tragedia, Beatriz, desde el umbral de la puerta de este comedor, escuchó a su madre decir:

―Estoy harta de que no me hagas caso, Roberto. ―Y con cara de enfado se reclinó en el gran sofá que estaba en el centro.

Roberto, que era el marido de Laura, un afamado arquitecto de Londres, contestó:

―Laura, cariño, en la biblioteca del ático no hay nada. Ya lo he revisado. ―Luego dio un sorbo a un whisky añejo mientras le acariciaba el pelo y la miraba preocupado.

―Te repito que he escuchado claramente cómo alguien hablaba. ¡No estoy loca! ―gritando, le replicó.

―Cariño, Beatriz se va a asustar si te escucha, y créeme cuando te digo que Martín y yo hemos revisado cada rincón de la casa varias veces. Te puedo asegurar que ni en la biblioteca ni en ningún otro sitio se esconde alguien ―con voz calmada y confiado, le contestó en un intento de sosegar a su mujer.

Imagen de Peter H en Pixabay 

Días después, según me contó Beatriz, su madre se precipitó por la ventana de la biblioteca. Nadie sabe lo que pasó, pues ella amaba la vida, a su marido y a su hija, su verdadero ser. Pensaban que jamás hubiera atentado contra sí misma, lo que hizo que Roberto se volviera loco, rompiéndose de dolor, y cerrara la casa para quemarla, venderla o lo que fuera. El sufrimiento por la pérdida y la incertidumbre no lo dejaban vivir. Incluso dejó el trabajo. Ahora, Roberto y Beatriz viven en un ático del centro. Pero mi niña quiere saber la verdad. No atiende a razones ni a psicólogos. Sigue con la idea de la voz que su madre escuchó aquí arriba, justo donde estoy yo, su amigo enamorado, en silencio, en esta maldita estancia rodeada de libros polvorientos que me miran.

Entonces, una voz me llama por mi nombre.

―Papá, yo lo amaba ―le confiesa Beatriz a su padre después de que yo también saltara por la ventana de la biblioteca.

Al menos ha venido a mi entierro…

Imagen de Stefan Keller en Pixabay 

Autora: Rebeca Aracil Illan

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Alcohólica seca.

Es triste, pero no recuerdo,
ese último beso que nos dimos,
Y aún peor,
no recuerdo el primero.

Te quiero, te extraño y te deseo.
Pero ya no vuelvo, ya no puedo.

Un tesoro de mierda,
guardado en la nostalgia.
Un beso tuyo, era magia.
Convertías la ignorancia
en diversión,
la arrogancia en depresión.

Según tú,
o según yo,
te llevabas lejos el dolor.

Jamás hubiera imaginado,
que ahora puedo abrazar,
y disfrutar del sabor,
que me ofrece la soledad.

Estar conmigo mismo
no esta mal,
se aprovecha de esta vida,
el azúcar y la sal.

Insensata relación tuvimos,
cuando amanecía solo contigo,
o en la cama,
de algún desconocido.

Embriagada
por tantos besos de tí,
Ilusionada con el exceso,
rodeada
de amistades falsas,
que me daban
horribles consejos,
y gracias al universo,
ahora están muy lejos.

Muy poca vida y,
muchos tropiezos.
Veía otra persona en el espejo,
Era una ilusión perdida,
diluida en los hielos.

¿Quién era quién bebía?
¿Y quién era la bebida?
¿Quién abusaba de quién?
¿Quién le fue infiel a su propia vida?

Bella y seductora,
como una copa de victoria.

Un trofeo para mí,
por cada vez que me visitas,
Me provocas y me incitas,
a tomar de tu boca.
Y me rehúso cada vez,
aunque me exitas.

Mi corazón late
litros de sangre,
de amor propio.

Yo aún vivo y tú todavía existes,
para siempre recordarte,
como una parte oscura de mí,
que ya no volverá.

La caminera se alejó,
paso a paso,
estuviste a mi lado
en cada fracaso,
haciendo todo peor
con cada vaso.

Ya pagué con llanto,
ahora queda
darme a mi misma un abrazo.

Brindo por tí y por mí,
con una taza de té,
para evitar la resaca,
con esta sonrisa grande,
porque estoy contenta,
a quien le guste
o a quien le parezca.
De ahora en adelante,
con orgullo me presento,
soy una alcohólica seca.