28. La espina

Un rayo de luz arrancó la espina que llevaba clavada en el alma.
Las aves que se alimentaron del corazón
que creían muerto volaron
esparciendo semillas.
Las lágrimas que rodaban sobre sus mejillas
fueron limpiando los senderos
hasta donde estaba la muerte con los brazos abiertos.
@inesperado07

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28. La espina

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27. Tu aroma

Puedo respirar tu aroma y convertirlo en ilusión.

Lanzar suspiros que viajen entre las nubes.

Pronunciar dulces palabras que cabalguen en el aire.

Y regalarte mis sueños impregnados de mi amor.

Jazzz@inesperado07

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27Tu aroma

Foto destacada: Artem Beliaikin en Pexels

26. Afuera llovía

Afuera llovía,

solo una vela alumbraba nuestra habitación,

no existía nada,

éramos tú y yo, me abrazaste,

besaste mi frente

y entonces supe que el que hablaba era tu corazón…

Texto: Jazzz @inesperado07

Imagen destacada: printerest

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26. Afuera llovía

25. Castillo de cristal

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25. Castillo de cristal

24. Aún recuerdo

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24. Aún recuerdo

35. Todo es posible

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Murió aquella tarde

Murió aquella tarde
y presagiaba que moriría,
pero aun así,
salió con paso decidido
a encontrarse con la muerte.
La muerte
se enamoró de su vida
y quiso poseerla,
ser y estar dentro de ella;
nunca había sentido nada igual
y por primera vez
en su no existencia tuvo miedo:
cobrarse un alma amada
le pareció una monstruosidad.
Y por primera vez,
sintió lo que los humanos
llamaban dudas
y a ese gusano que crece
en el estómago
que llamaban amor.
Y por primera vez,
pasó de largo de un deseo
y le concedió la inmortalidad.
Fue así como se sintió
un muerto en vida
y así fue como se llamó desde entonces.
aliciaadam.com

literatura feminista

El mes de marzo,el mes de la Mujer, lo hemos dedicado a un libro clave del movimiento feminista: `El color púrpura´. Y, por tanto, en Sinopsis Compartida, hemos hecho un hilo sobre la literatura feminista.

Muchas escritoras (y escritores también) han contribuido con el feminismo e, incluso, la literatura ha sido fundamental para su nacimiento. De hecho, nació gracias a una escritora:

Esa escritora fue Mary Wollstonecraft, conocida como la madre de Mary Shelley, la autora de `Frankenstein´. Escribió `Vindicación de los derechos de la mujer´ en respuesta a varios escritores, entre ellos Jacques Rousseau, quien dijo que la mujer no necesitaba educación racional.

Wollstonecraft era una activista que defendía la educación racional e igual para ambos sexos con escuelas mixtas y para todos. Se trasladó a Francia durante la Revolución atraída por las ideas de libertad e igualdad que proclamaban y dispuesta a ponerlas en práctica.

Murió en 1797 por una infección generalizada tras el parto de su hija Mary (de casada, Shelley). Su esposo, desconsolado por su pérdida, publicó un libro que contaba la vida privada, nada convencional, de la autora, lo que destrozó la reputación de esta hasta un siglo después.

La imagen y la obra de Mary Wollstonecraft no se recuperaron hasta la llegada del movimiento feminista de finales del siglo XIX, de entre cuyas figuras más relevantes se encontraba la genial Virginia Woolf.

Woolf propugnaba la igualdad entre sexos para que las mujeres tuvieran acceso a la educación y pudieran ser autosuficientes. Para ello, escribió `Una habitación propia´, una obra que la erigió como pionera del feminismo.

`Una habitación propia´ es un ensayo en el que se habla del acceso de las mujeres a la educación, la libertad económica, el lesbianismo y la bisexualidad, e incluso, fue la primera obra que habla de un sistema patriarcal.

Pero no todo eran alabanzas para `Una habitación propia´. Woolf es de una época en la que existía una fuerte estratificación social, y la frase `Una escritora debe tener una habitación propia y quinientas libras al año´ `sonaba a chino´ a todo aquel que no pertenecía a la élite.

Una de las que se manifestaron en contra del ensayo fue Alice Walker, que argumentó que la teoría de Woolf excluía a mujeres de otras etnias, razas y a las que no disponían de medios para obtener su independencia.

Tras la muerte de Virginia Woolf, esta fue redescubierta en la `segunda ola del feminismo´ a principios de los años 60. Este movimiento se centró más en temas como la desigualdad `de facto´, el puesto de trabajo y los derechos en la reproducción.

La autora más conocida de esta época fue Simone de Beauvoir, una escritora perteneciente a la corriente existencialista que luchó por la igualdad de derechos y la despenalización del aborto. Su obra, `El segundo sexo´ es imprescindible para conocer el feminismo.

En este ensayo, de Beauvoir apunta que la mujer siempre ha sido un producto construido por la sociedad que la identifica como madre, esposa, hija…, pero nunca como un individuo independiente. Para la autora es fundamental que la mujer recupere su identidad específica.

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Margarita Nelken, Concha Espina, Cristina Arteaga, Margarita Ferreras, Gloria de la Prada, María Cegarra, Pilar de Valderrama, Dolores Catarineu, Josefina Romo, Clementina Arderiu, Marina Romero, Casilda de Antón, Rosa Chacel, María Zambrano… (LAS SINSOMBRERO)

Son muchas más que las indicadas y a muy pocas se las recuerda, pero este grupo de la generación del 27 abrieron las puertas a las españolas que buscaban hacer del arte o la literatura, su modo de vida. El nombre se creó más tarde para englobarlas a todas.

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Una coetánea de Simone de Beauvoir fue Doris Lessing, premio Nobel de Literatura e icono de las reivindicaciones feministas. Su experiencia en la antigua Rodesia del Sur donde vivió hasta los 30 años, también la convirtió en una activista contra la discriminación racial.

Su obra más conocida es `El cuaderno dorado´ donde hace un examen de los movimientos feministas y envía un mensaje anti-bélico y anti-stalinista.

En esta misma línea se encuentra Alice Walker, escritora y activista norteamericana que trabaja por los derechos civiles, el feminismo, los derechos animales y muchas más causas.

Su obra más conocida es ‘El color púrpura’ donde hace un retrato de los más olvidados: las mujeres negras del sur de Estados Unidos que sufren tanto la discriminación blanca como la de su propia comunidad, y también los pueblos africanos durante el protectorado europeo.

De la segunda ola del feminismo surgió un gran número de escritoras, filósofas, intelectuales, etc. que dejaron importantes obras. Pero fuera de este movimiento, hay escritoras contemporáneas que también contribuyeron a la causa como Margaret Atwood.

Atwood es Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Reconocida como escritora feminista por su obra `La mujer comestible´ donde denuncia la marginación social de la mujer, pero por lo que más se la conoce en la actualidad es por su novela `El cuento de la criada´.

En la actualidad, el movimiento feminista dentro de la literatura sigue en boga. Las escritoras y escritores no sólo escriben para denunciar temas de desigualdad ante la sociedad y las instituciones, sino que también trabajan por la equiparación de sexos.

Algunos ejemplos son: Laura Freixas, autora de `El asesino en la muñeca´ y fundadora de la asociación para la igualdad de género `Clásicas y Modernas´; Gioconda Belli, poetisa que ocupó varios cargos en el gobierno sandinista; Gloria Steinem, fundadora de la revista feminista Ms.

Y es que la cuarta ola del feminismo nos ha traído muchas y grandes escritoras que han creado magníficas obras: Rosa María Rodríguez Magda o Nuria Varela son ejemplo de ello.

Por eso, siempre es interesante poner en nuestra biblioteca un libro feminista. Con independencia de ideologías políticas, nos hará pensar, nos hará más críticos y nos permitirá conocer mucho mejor a la mitad de la población mundial.

Olga Lafuente Perea.

La fuerza del amor (Poesía, DraJ)

Aquella ciudad fue abono y guarida de un amor imperdible
que la fuerza de los siete mares
no pudo derribar.
Algunos, en su momento,
se atrevieron a llamarlo “fugaz”,
porque solo vieron lo que quisieron ver.
O no pudieron;
porque hay cosas que solo ven los que saben amar.
El tiempo reveló la verdad.
Aquel amor fue la octava maravilla
que siglos después emergió
de las mismas olas
que intentaron hundirlos en el olvido.
Es que nadie huye del destino,
ni siquiera los corazones ciegos.
La fuerza de aquel amor fue más grande
que la espuma ponzoñosa que los quiso ocultar.

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Imagen: Brian Urbay/PhotoDirector