La creación (la verdadera historia). Parte V. Final

Parte V. Final

Mientras una lágrima (la única que brotó de sus ojos en toda su vida), bajaba por su delicado rostro, sintió un toque blando sobre su hombro derecho. Era el centinela; anegado en llanto no pudo más que abrazarlo, fuerte, casi asfixiantemente y llorar más, mucho más de lo que lloran los mortales. Mientras lloraba sentía algo extraordinario, más que todo lo anteriormente experimentado, sintió más amor del que puede soportar un cuerpo celestial. Sentía no solo su amor, sino el del centinela, que era tan o más grande que el suyo propio. Y no logró parar de llorar por más que lo evitara el lado recto de su aprendida conducta.

Lloró un verdadero río, literalmente; solo los ángeles pueden llorar con tal abundancia. Recordó, mientras inundaba todo aquel mundo, que aquel llanto también era legendario, solo visto en libros de antaño, libros celestiales de los que casi ya no se oye.

El diluvio duró 4 días y 3 noches. Cuando cesó, pudo ver ese mundo que había creado, lejos, muy lejos en el infinito. No tenía la certeza de donde se encontraba, pero veía al mundo cada vez más pequeño. En aquel absurdo esotérico no sabía si el mundo implosionaba, como un Big Crunch, o era él que se alejaba de una rara manera y lo veía más y más minúsculo, diminuto.

Hasta que lo vio en la palma de su mano, y lo levantó con ambos brazos sobre su cabeza.

Y aún estaba ahí el centinela, abrazándolo. En ese momento deshizo su abrazo y unió sus manos a las otras; y las cuatro rodearon aquella pequeña esfera a la que se había reducido el mundo, que flotaba en ese ambiente sublime.

Ya no recordaba nada; nada del mundo creado, ni del diluvio; nada del primer y único amor, y nada de la angustia anterior.

Se envolvió en un caparazón mental, y comenzó a crear el nuevo mundo, mientras el centinela resguardaba por todos lados cada pizca, cada milimétrico detalle de la creación. Los efluvios que emanaron de su pensamiento se transformaron en partículas pequeñitas, cósmicas, perfectas, que colisionaron y se mimetizaron; que se transmutaron y transformaron una y otra vez hasta dar a luz al mundo más perfecto que hubieron jamás construido. Un mundo nuevo, listo para ser poblado, cuidado y custodiado, con las manos vírgenes de un creador y un protector hechos por y para él.

A kilómetros de allí, en una distante dimensión celestial, una diosa de turno escribía:

<<Experimento 3, 365 563. Resultado: fallido. Comentario: volvieron a enamorarse.>>

<<Experimento 3, 365 564. En curso>>.

Fin

Imagen: Pixabay\Editada con PhotoDirector

Visita el blog de JudithAA

https://ideasaltraste.home.blog

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: