Murió aquella tarde

Murió aquella tarde
y presagiaba que moriría,
pero aun así,
salió con paso decidido
a encontrarse con la muerte.
La muerte
se enamoró de su vida
y quiso poseerla,
ser y estar dentro de ella;
nunca había sentido nada igual
y por primera vez
en su no existencia tuvo miedo:
cobrarse un alma amada
le pareció una monstruosidad.
Y por primera vez,
sintió lo que los humanos
llamaban dudas
y a ese gusano que crece
en el estómago
que llamaban amor.
Y por primera vez,
pasó de largo de un deseo
y le concedió la inmortalidad.
Fue así como se sintió
un muerto en vida
y así fue como se llamó desde entonces.
aliciaadam.com

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